Las bajantes de fibrocemento en la Comunidad Valenciana se han convertido en una de las grandes dudas de muchas comunidades de propietarios. En los últimos años, cada vez más administradores de fincas, presidentes de comunidad y vecinos nos preguntan lo mismo: “¿tenemos que retirar ya las bajantes antiguas?”, “¿hay una fecha límite?”, “¿qué pasa si son de uralita?” o “¿podemos esperar mientras no haya fugas?”.
La respuesta corta es que, a día de hoy, no existe una obligación general que obligue a todas las comunidades valencianas a retirar inmediatamente todas sus bajantes de fibrocemento solo por el hecho de existir. Pero eso no significa que sea un tema que pueda ignorarse. La tendencia normativa, técnica y preventiva es clara: identificar dónde hay amianto, revisar el estado de los materiales, priorizar los elementos deteriorados y planificar su retirada progresiva con seguridad.
En Fontanería Marco trabajamos a diario con comunidades de propietarios y administradores de fincas en Valencia, y sabemos que una bajante no es solo una tubería. En una comunidad, una bajante afecta a patios, fachadas, viviendas, horarios, cortes de agua, presupuestos, juntas de vecinos y decisiones que deben tomarse con información clara. Por eso, cuando hablamos de bajantes de fibrocemento, siempre recomendamos empezar por el diagnóstico y no por la improvisación.
Qué son las bajantes de fibrocemento y por qué siguen presentes en tantos edificios
Durante décadas, el fibrocemento se utilizó de forma habitual en tuberías, bajantes, cubiertas, depósitos, canalizaciones y otros elementos constructivos. En muchos edificios antiguos de la Comunidad Valenciana, especialmente en fincas construidas antes de la prohibición del amianto, todavía pueden existir bajantes de fibrocemento en patios interiores, fachadas, patinillos o redes de saneamiento.
Conviene distinguir conceptos. El fibrocemento es un material compuesto por cemento y fibras. En muchas instalaciones antiguas, esas fibras podían ser de amianto. La palabra uralita suele utilizarse de forma popular para referirse a placas o elementos de fibrocemento, aunque técnicamente Uralita fue una marca. En la práctica, cuando una comunidad dice “tenemos bajantes de uralita”, normalmente está hablando de posibles bajantes con amianto.
El problema no es solo que el material exista. El mayor riesgo aparece cuando el material se rompe, se corta, se perfora, se degrada o se manipula sin control, porque puede liberar fibras de amianto. Por eso, una bajante antigua en buen estado no se valora igual que una bajante fisurada, con fugas, filtraciones, golpes o intervenciones anteriores mal ejecutadas.
En nuestra experiencia, muchas comunidades descubren el problema cuando ya hay síntomas visibles: humedades en patios, malos olores, filtraciones entre viviendas o roturas en tramos verticales. Sin embargo, lo más sensato es anticiparse. Antes de que una avería marque los tiempos, conviene saber qué materiales tiene el edificio y en qué estado se encuentran.
Situación actual en la Comunidad Valenciana
La situación actual puede resumirse así: las administraciones están avanzando hacia la identificación y retirada progresiva del amianto, pero eso no equivale a decir que todas las comunidades de propietarios tengan que retirar mañana sus bajantes si están en buen estado y no se van a manipular.
La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados introdujo una obligación importante para los ayuntamientos: elaborar un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto, incluyendo un calendario para planificar su retirada. Además, la norma indica que esos censos y calendarios deben remitirse a las autoridades competentes, y que la retirada debe verificarse y enviarse a un gestor autorizado cuando proceda.
Esta hoja de ruta ha hecho que muchos municipios empiecen a mirar con más atención los edificios antiguos, los elementos de fibrocemento y las instalaciones públicas. En València, por ejemplo, se ha adjudicado la elaboración de un censo para eliminar el amianto de los edificios de la ciudad, y se estima que más de 16.000 edificios podrían contener este material, especialmente construcciones antiguas con bajantes, tuberías o cubiertas de fibrocemento.
Para una comunidad, esto significa que el tema ya no pertenece al futuro lejano. Aunque no haya una orden inmediata de retirada para todas las bajantes privadas, sí existe una dirección clara: localizar, controlar y retirar progresivamente los materiales con amianto, empezando por los que estén deteriorados, sean más peligrosos o se encuentren en edificios de uso público o alta exposición.
Qué dice la normativa sobre las bajantes de fibrocemento
La normativa no debe interpretarse como un simple “sí” o “no”. En materia de bajantes de fibrocemento, lo importante es entender cuándo hay riesgo, cuándo se va a intervenir y quién puede hacerlo.
Por un lado, la Ley 7/2022 impulsa los censos y calendarios de retirada del amianto. Esto afecta especialmente a la planificación pública, pero también marca el camino para comunidades privadas que quieran adelantarse y evitar problemas futuros.
Por otro lado, el Real Decreto 396/2006 regula los trabajos con riesgo de exposición al amianto. Esta norma establece que, antes de comenzar trabajos incluidos en su ámbito de aplicación, debe elaborarse un plan de trabajo específico. Esto es clave: una bajante con amianto no se puede tratar como una tubería cualquiera. No debe cortarse, romperse, lijarse ni manipularse sin protocolo.
Desde Fontanería Marco insistimos mucho en esto cuando asesoramos a administradores. Si una bajante antigua puede contener amianto, lo primero es actuar con prudencia. Nuestro papel es ayudar a la comunidad a pasar de la duda a un plan: identificar, revisar, priorizar y actuar cuando toca, siempre con seguridad y coordinación con los profesionales autorizados que correspondan.
¿Es obligatorio retirar una bajante de fibrocemento?
Esta es la pregunta más habitual. Y la respuesta es: depende del estado de la bajante, del riesgo y de si se va a intervenir sobre ella.
Una comunidad no está obligada, por norma general, a sustituir de inmediato una bajante de fibrocemento únicamente porque exista. Si el material está estable, no presenta deterioro, no se manipula y no genera riesgo evidente, puede mantenerse bajo control mediante vigilancia, inspecciones y planificación.
Ahora bien, la situación cambia cuando aparecen señales de alarma. Si hay fugas, filtraciones, roturas, fisuras, desprendimientos, malos olores persistentes, humedades o necesidad de obra sobre la bajante, la comunidad ya no está ante una simple duda normativa. Está ante un problema técnico y de seguridad.
En Fontanería Marco lo explicamos de forma muy clara: cuando una bajante de fibrocemento presenta fugas o deterioro, la conversación cambia. Ya no hablamos solo de “qué pasará en 2028” o de “qué dice la normativa europea”, sino de proteger a los vecinos, evitar daños mayores y ejecutar una intervención segura.
También puede ser necesario actuar cuando se realizan obras en patios, fachadas, cubiertas o zonas donde pasan las bajantes. Si una intervención obliga a tocar, desmontar o modificar tramos de fibrocemento con amianto, esa actuación debe planificarse correctamente y no resolverse con una reparación improvisada.
Cuándo debe preocuparse una comunidad de propietarios
Una comunidad de propietarios debería revisar sus bajantes antiguas si detecta alguno de estos síntomas:
| Situación de la bajante | Riesgo principal | Actuación recomendable |
| Bajante antigua sin síntomas visibles | Desconocimiento del estado real | Inspección y registro preventivo |
| Humedades o filtraciones | Fuga activa o junta deteriorada | Diagnóstico técnico urgente |
| Malos olores recurrentes | Problemas de estanqueidad o ventilación | Revisión de saneamiento |
| Fisuras o golpes visibles | Posible liberación de fibras si hay amianto | No manipular y consultar a especialistas |
| Obra prevista en patio o fachada | Intervención sobre material sensible | Planificar retirada o sustitución segura |
| Averías repetidas | Fin de vida útil de la instalación | Estudiar sustitución por fases |
Muchas veces nos llaman cuando ya hay filtraciones o malos olores, pero en comunidades antiguas lo más sensato es anticiparse y conocer el estado de las bajantes antes de que la avería marque los tiempos. Esto evita decisiones precipitadas, presupuestos urgentes y conflictos entre vecinos.
Cómo revisamos el estado de una bajante antigua
Antes de recomendar una obra, preferimos diagnosticar. En comunidades, levantar sin saber suele ser caro, molesto e innecesario. Por eso, cuando trabajamos con bajantes antiguas, apostamos por una metodología clara: inspección, documentación y propuesta técnica.
Según el caso, podemos valorar una inspección por cámara, revisión de patinillos, comprobación de humedades, análisis de recorridos, pruebas de funcionamiento y estudio de accesos. En redes de saneamiento, la inspección CCTV permite detectar fisuras, deformaciones, juntas abiertas, acumulaciones o puntos de fuga. En patios y fachadas, los trabajos verticales pueden facilitar la revisión sin montar grandes andamios, reduciendo molestias para los vecinos.
Este enfoque es especialmente importante en comunidades con bajantes de fibrocemento, porque no todas las instalaciones están igual. Hay edificios con tramos antiguos que conviven con reparaciones posteriores en PVC, otros con colectores aéreos deteriorados y otros con bajantes que atraviesan zonas de difícil acceso.
Nos coordinamos con administradores de fincas para reducir molestias, planificar cortes y explicar a los vecinos qué se va a hacer, cuándo y por qué. En una comunidad, una intervención técnica también necesita comunicación. Si hay que cortar agua, entrar a viviendas o acceder a patios interiores, conviene organizarlo bien desde el principio.
Opciones para comunidades: sustitución, rehabilitación y planificación
Cuando una comunidad tiene bajantes de fibrocemento, las opciones deben estudiarse caso por caso. No hay una única solución válida para todos los edificios.
La sustitución completa suele ser la opción más clara cuando la bajante está deteriorada, presenta fugas, ha llegado al final de su vida útil o debe manipularse por una obra. En estos casos, lo habitual es retirar los tramos afectados con el protocolo correspondiente y sustituirlos por materiales actuales, como bajantes de PP o PVC, diseñadas para ofrecer estanqueidad, durabilidad y mejor mantenimiento.
En determinados sistemas de saneamiento también pueden valorarse soluciones de rehabilitación de tuberías sin obras, como resina epoxi, encamisado o manga, pero hay que ser prudentes. No se debe presentar el resinado como una solución universal para cualquier bajante con amianto. Primero hay que valorar el estado del material, el riesgo de manipulación, la accesibilidad y la compatibilidad técnica de la intervención.
En Fontanería Marco trabajamos con mínima molestia, máxima seguridad y durabilidad en cada intervención. Eso significa que, si una actuación puede esperar, lo decimos. Y si conviene actuar cuanto antes, también lo fundamentamos con datos. No se trata de asustar a una comunidad, sino de ayudarla a decidir con criterio.
El futuro de las bajantes de fibrocemento en comunidades valencianas
El futuro apunta a una retirada progresiva del amianto en edificios e instalaciones. El horizonte más repetido en el debate público es avanzar hacia censos, calendarios y eliminación prioritaria de los materiales con mayor riesgo. En el caso de la Ley 7/2022, se habla de censos municipales y planificación de retirada, con prioridad en función del riesgo y del tipo de emplazamiento.
Para las comunidades valencianas, esto debería traducirse en una actitud preventiva. No hace falta esperar a recibir una orden, sufrir una fuga o tener una urgencia en mitad de una obra. Lo recomendable es empezar por identificar las bajantes de fibrocemento, revisar su estado y decidir si conviene mantener bajo control, presupuestar una sustitución por fases o planificar una intervención más amplia.
En edificios antiguos, especialmente aquellos con patios interiores complejos, fachadas con bajantes vistas o redes de saneamiento envejecidas, planificar por fases puede ser la diferencia entre una obra ordenada y una urgencia costosa. También permite a la comunidad aprobar presupuestos con tiempo, comparar opciones y coordinar la actuación con menos tensión.
Qué recomendamos desde Fontanería Marco
Nuestra recomendación para cualquier comunidad con sospecha de bajantes de fibrocemento es seguir un proceso sencillo:
- Identificar qué materiales tiene realmente el edificio.
- Revisar el estado de las bajantes, colectores y conexiones.
- Documentar síntomas: fugas, humedades, olores o averías.
- Valorar si hay riesgo de manipulación o deterioro.
- Planificar la intervención con administrador, presidente y vecinos.
- Coordinar la retirada con gestor autorizado cuando haya amianto.
- Sustituir por materiales actuales si la instalación lo requiere.
Como empresa especializada en fontanería para comunidades en Valencia, estamos acostumbrados a intervenir en bajantes interiores y exteriores, patios, fachadas, redes de saneamiento, colectores, acometidas y trabajos verticales. Nuestro objetivo es que la comunidad tenga una solución segura, duradera y lo menos molesta posible.
Una bajante de fibrocemento no siempre exige una actuación inmediata, pero sí exige conocimiento. Saber qué hay, cómo está y qué opciones existen permite tomar mejores decisiones. Y en un contexto en el que las administraciones avanzan hacia censos y retirada progresiva del amianto, anticiparse es casi siempre mejor que reaccionar tarde.
Preguntas frecuentes sobre bajantes de fibrocemento en comunidades
¿Hay que retirar todas las bajantes de fibrocemento antes de 2028?
No necesariamente. No existe una obligación general que fuerce a todas las comunidades privadas a retirar inmediatamente todas las bajantes de fibrocemento por el simple hecho de existir. Lo que sí existe es una tendencia normativa hacia la identificación, control y retirada progresiva del amianto, especialmente cuando hay deterioro o riesgo.
¿Qué pasa si la bajante está en buen estado?
Si la bajante está estable, no presenta fugas ni deterioro y no se va a manipular, puede mantenerse bajo vigilancia. Aun así, recomendamos documentar su existencia y revisar periódicamente su estado, sobre todo en edificios antiguos.
¿Quién puede manipular una bajante con amianto?
Una bajante con amianto no debe manipularse como una tubería convencional. Los trabajos con riesgo de exposición al amianto requieren protocolos específicos y, cuando procede, plan de trabajo y profesionales autorizados conforme a la normativa aplicable.
¿Quién paga la sustitución en una comunidad?
Cuando la bajante forma parte de un elemento común, normalmente la actuación corresponde a la comunidad de propietarios, según el caso y lo que determinen los criterios técnicos, jurídicos y comunitarios aplicables. Lo recomendable es que el administrador recopile diagnóstico, presupuesto y propuesta para llevarlo a junta.
¿Se puede reparar una bajante de fibrocemento?
Depende. Si hay sospecha de amianto, no debe realizarse una reparación que implique cortar, romper o manipular el material sin control. Primero hay que valorar el estado real, el riesgo y la solución más segura: sustitución, actuación localizada, rehabilitación viable o planificación de retirada.
¿Qué debe hacer el administrador de fincas?
El administrador debería ayudar a la comunidad a ordenar el proceso: identificar el problema, solicitar diagnóstico técnico, informar a los vecinos, valorar presupuestos, revisar obligaciones y coordinar la intervención con empresas especializadas.
En Fontanería Marco lo vemos cada vez más claro con la situación de las bajantes de fibrocemento en la Comunidad Valenciana
Las bajantes de fibrocemento en la Comunidad Valenciana no deben tratarse con alarmismo, pero tampoco con pasividad. No todas las comunidades están obligadas a retirarlas de inmediato, pero todas deberían saber si existen, en qué estado están y qué plan seguir si aparecen fugas, deterioro u obras que obliguen a intervenir.
En Fontanería Marco lo vemos cada vez más claro: el futuro de las comunidades pasa por anticiparse. Diagnosticar antes de romper, planificar antes de improvisar y actuar con seguridad cuando hay amianto. Para una comunidad, eso significa menos molestias, menos riesgos y decisiones mejor tomadas.
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